Ponencia:

La Política Boliviana de Revalorización y Control de Coca: Logros y Desafíos


Kathryn Ledebur

En enero de 2013, Bolivia volvió a adherirse la Convención Única 1961 sobre Estupefacientes de Naciones Unidas con una reserva permitiendo el consumo de la hoja de coca en forma natural e industrializado, basado en un artículo en su constitución destacando el valor ancestral y originaria de la hoja. Una política innovadora del “control social” de la hoja inició en 2009. Basándose en los altos niveles de organización entre los cocaleros y con un mejor monitoreo, usando tecnología sofisticada, la titulación de tierras y el desarrollo económico. La política estructura en torno a la negociación y el reconocimiento de las organizaciones locales como socias, lo cual garantiza a los cocaleros un ingreso para subsistir. El establecimiento de sus identidades legales como cocaleros registrados, lo cual genera, a su vez, un nuevo sentido de los derechos ciudadanos, lo cual los compromete a limitar los cultivos de coca. La iniciativa busca principalmente reducir el daño a los productores de coca sustituyendo el modelo de la erradicación forzosa basada en la intervención de fuerzas policiales y militares, por otro en el que participen activamente los productores como ciudadanos, incrementando su participación en la determinación del futuro de sus comunidades. Este modelo es más eficiente en áreas donde los residentes apoyan al gobierno actual. Sin embargo, necesita consolidarse más en áreas donde no existe una fuerte influencia del gobierno. Conflicto persiste en las zonas no-autorizadas para sembrar coca que siguen sujetas a la erradicación forzosa.

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