Ponencia:

Bolivia, Entre el Colonialismo y el Pensamiento Mágico


Patricia Chulver Benitez

En 10 años de un nuevo proyecto de Estado, Bolivia ha logrado reconocimiento mundial por su consumo ancestral de hoja de coca así como por otras prácticas propias de su amplio oleo cultural; a pesar de ser un país con tradición de consumo de plantas sagradas, el uso ancestral de Wachuma (San Pedro), Ayahuasca y Huillca, permanece invisible a los ojos de propios y ajenos. El 2017 vio nacer una Ley de Coca única en la legislación mundial, se creó un Viceministerio de Medicina Tradicional; sin embargo la política de drogas nacional conserva el dejo ideológico colonialista de la Ley 1008 que desde su promulgación en 1988, prohíbe (entre otras sustancias) a la mescalina, sustancia activa que posee el San Pedro, propiciando así la  criminalización de este cactus (Rocabado, 2016). El San Pedro, la huillca y la Ayahuasca son plantas de uso ritual y medicinal que contienen, los dos primeros mescalina, y el último DMT, sustancias enlistadas en el anexo de la Ley 913 de Lucha contra el Tráfico Ilícito de Sustancias Controladas. El problema radica en la ambigüedad de un marco legal en un Estado progresista que reconoce la medicina natural ancestral, pero indirectamente criminaliza el uso de sus plantas maestras. Existen constantes operativos de incautación en los puestos de las “Chifleras” hasta 2012 y comunidades urbanas cada vez más grandes que se dejan guiar por el “Yatiri” (curandero (a) que practica la farmacopea). Bolivia necesita ir más allá del colonialismo o del pensamiento mágico, el debate se centrará en las propuestas de revalorización del conocimiento ancestral.
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